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SANCIÓN FEDERATIVA AL CLUB
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Lamentable la actuación de la Federación de Baloncesto de Castilla y León en un
procedimiento en el que el Club se ha visto claramente perjudicado por la pasividad
federativa.
Los hechos se remontan a marzo de 2008 en el que los equipos infantil y cadete femenino
del Club se desplazan a Soria para jugar sus respectivos encuentros. Allí son tratados de
una forma desconsiderada y alejada del más mínimo espíritu deportivo. El Club denuncia los
hechos ante la Federación pero esta se limita a comprobar si hay informe arbitral y poco más.
En febrero de 2009 los equipos del Club tienen que volver de nuevo a Soria. La lógica 
preocupación de padres y jugadoras a que los hechos se repitan hacen que el Club tome la
iniciativa de ponerse en contacto con el Numancia. Tras una serie de conversaciones se
prometió al Club que se tomarían las medidas oportunas para que hechos como los
acontecidos no se volvieran a repetir. La Federación, mientras tanto, cruzada de brazos.
Los equipos acuden en febrero de 2009 a Soria y allí, de nuevo, vuelven a sufrir el maltrato
de la vez anterior pero esta vez aumetado, teniendo que escoltar la policía a nuestros 
equipos tanto en el interior de la instalación como fuera de ella.
La indignación en el Club crece y denuncia de nuevo los hechos ante la Federación,
advirtiendo que, de no tomarse las medidas oportunas, los equipos del Club no volverán a
Soria. Ninguna repuesta a este respecto por parte de la Federación.
En la presente temporada, haciendo caso omiso de lo ocurrido, la Federación vuelve a 
emparejar en el mismo grupo a los equipos de Soria y a los nuestros. Evidentemente las
alarmas se disparan en el Club y los padres dejan claro que sus hijas no vuelven a Soria.
Ante esta postura, lógica a todas luces, el Club, ante la falta de argumentos de peso que
fundamenten el volver de nuevo a Soria ya que la Federación, hasta ese momento, no había
movido un dedo y si lo había hecho nadie lo había comunicado al Club, se pone en contacto
con la Federación para exponer que ante la falta de garantías los equipos del Club no se
van a presentar. La federación se pone, esta vez sí, en contacto con el Club para
advertirle que de no presentarse se tomarán las mediadas oportunas, que siempre le 
asiste el derecho de pedir un Delegado y que hablarán con Soria y remitirán nuestros
escritos. A buenas horas después de dos años. Tras alguna conversación mantenida con
el Secretario y el Presidente de la Federación en las que no se concretó absolutamente nada,
y ante la evidente falta de argumentos de peso que exponer a los preocupados padres, los
equipos del Club no asisten a los encuentros previstos.
La Federación en este caso actúa presta y sanciona al Club deportiva y económicamente.
El Comité de Competición se cubre de gloria en su dictamen en el que viene a decir que los
hechos, al no haber tenido reflejo en el acta arbitral, no se pueden considerar. Dicho de 
otra manera, se pone en duda que sucedieran. Se los habrán imaginado entonces nuestras
jugadoras y acompañantes. También viene a decir que de haberse producido no son excusa
para no presentarse a los partidos. Vamos que lo ocurrido en Soria fue una gracia que hay
que aplaudir. Qué poca seriedad.
Desde 1983, los equipos del Club llevan disputados muchísimos encuentros. No ha sido la
polémica ni la protesta continua una seña de identidad en este Club. Hemos vivido multitud
de situaciones a lo largo de estos 26 años, por la tanto puede entenderse fácilmente que la
protesta del Club en este caso no es gratuita y que está perfectamente fundamentada.
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Mal vamos por estos caminos en los que por encima del más elemental de los valores se anteponen normas y reglas en las que ampararse y escudarse para no hacer
absolutamente nada como ha sido este caso, en el que la Federación ha pasado, como suele decirse, olímpicamente del tema cuando ha tenido la posibilidad de actuar, tomar
las medidas y poner los medios adecuados para que estos hechos no se repitieran.
Ha actuado con rapidez para castigarnos a nosotros pero se ha encogido de hombros dos veces ante hechos lamentables y totalmente antideportivos. De esta manera la
Federación ha dado un espaldarazo a los que consintieron y provocaron los acontecimientos, animando de forma indirecta a que se sigan produciendo, y humilla y castiga al
Club que pidió su mediación y obtuvo como respuesta el portazo en las narices.
La Federación es la organizadora de la Competición y la máxima responsable de que ésta se desarrolle por los cauces apropiados. Y los clubes tenemos el derecho de
amparo cuando los límites de la normalidad se traspasan con creces como ha sido el caso, independiente de informes arbitrales u otras historias.
Cuando era la Federación la que tenía que haber dado los pasos firmes y oportunos para solucionar el problema y habérselo comunicado al Club, ha tenido que ser éste el
que ha tenido que suplicar una actuación federativa.
Durante todo este procedimiento y desde la primera denuncia, la Federación no ha hecho nada para intentar dar solución al problema. Totalmente indiferente, ha dado la 
sensación de estar más cerca del agresor que del agredido.
No ha querido en ningún momento entrar en el fondo del asunto y los hechos han seguido su cauce normal tanto en lo reiterado de los comportamientos antideportivos como
en la lógica respuesta final del Club ante los mismos.
Es muy probable que si hubiera tomado cartas en el asunto desde la primera denuncia, de nada estaríamos ahora lamentándonos.
Nos hubiera gustado que la misma rapidez que ha tenido la Federación para sancionarnos la hubiera tenido para dar solución eficaz al problema.
Es una pena tener que llegar a este extremo pero no se nos ha dado otra opción. Esperemos que este acto sirva para que en algún sitio a alguien se le mueva la conciencia
y entienda que esto no puede volver a repetirse.
Cada uno tenemos nuestra responsabilidad en los asuntos y tareas cotidianas en las que estamos al frente y es importante que no caigamos en la dejadez para que no se nos
olvide ejercer esa responsabilidad.

A continuación se exponen los escritos que en su día se enviaron a la Federación a raíz de los acontecimientos ocurridos.

Marzo de 2008.
Estimados amigos: 
El motivo de este escrito es el de expresar nuestra más enérgica protesta por el trato dispensado a nuestros equipos infantil y cadete femeninos en su desplazamiento a Soria
el sábado día 1 de marzo de 2008.
Durante la práctica totalidad de ambos encuentros las jugadoras, entrenadores y acompañantes tuvieron que soportar insultos, provocaciones y gestos de menosprecio por
parte de los espectadores así como gestos de desafío por parte de las jugadoras rivales hacia las nuestras.
Insultos constantes del público como: “Hija de puta”, señalar las jugadoras rivales nuestro banquillo cuando conseguían alguna canasta o esperar la llegada al vestuario de las
nuestras para increparlas, son ejemplos de lo que ocurrió.
Hechas las correspondientes observaciones tanto a los árbitros como al delegado de campo, estos hicieron caso omiso, es más, el delegado de campo, tras hablar con una
de las personas que estaba provocando de forma constante, se volvió junto con ella hacia nuestro equipo riéndose.
Dado que la situación, lejos de mejorar, iba cada vez a peor y temiendo que llegase a términos incontrolables dada la cercanía de los espectadores a nuestros equipos, uno de
los padres que los acompañaba optó por llamar a la Policía Nacional, la cual hizo acto de presencia en el campo al término del segundo encuentro. Se les explicó lo ocurrido y
preguntaron si queríamos identificar a alguna de las personas del público. No estimándolo oportuno nuestros delegados para no crear más polémica, y tras comprobar que la
situación recuperaba la normalidad, abandonaron la instalación diciendo que el aviso tendría que haberlo hecho mucho antes el delegado de campo al ver la situación que se
estaban produciendo.
Entendemos que entre los equipos haya rivalidad y que en algún momento alguien sobrepase un poco los límites, pero no podemos entender el trato lejano a la más mínima
deportividad que tuvieron que sufrir nuestros equipos durante casi todo el tiempo que duraron ambos encuentros y menos aún la pasividad y consentimiento del equipo arbitral
y el delegado de campo.
Creemos también que este tipo de comportamientos hace un flaco favor a la competición y al ánimo de los participantes, en este caso unas jóvenes niñas que tuvieron que
aguantar un bochornoso y lamentable espectáculo de insultos y vejaciones.
Ponemos en su conocimiento estos hechos para que, si procede, se tomen las medidas oportunas y no vuelvan a repetirse.

Febrero de 2009
Estimados amigos: 
Una vez más tenemos que dirigirnos a esta Federación para denunciar unos hechos que, lamentablemente, se han vuelto a repetir, y, como ya sucedió la pasada temporada,
nuestros equipos han tenido que soportar, por segunda vez, un bochornoso y hostil ambiente en su desplazamiento a Soria.
Insultos, cánticos groseros, amenazas durante el encuentro y escolta policial a la salida del polideportivo fueron las imágenes con las que se quedaron los equipos infantil y
cadete femeninos de nuestro Club, que acompañados por entrenadores y algunos padres, acudieron a Soria el sábado 14 de febrero para disputar sus respectivos partidos
contra el Club Numancia.
En un ambiente incalificable, preparado de antemano y consentido a sabiendas, nuestras niñas y acompañantes tuvieron que aguantar todo tipo de improperios e incluso
amenazas de un considerable número de espectadores que acudió, convocados previamente, a la instalación soriana con el único propósito de crear un ambiente lo más
enrarecido posible contra nuestros equipos en unos encuentros que, en lo deportivo, no pasaban de ser un mero trámite para ambos conjuntos.
Presencia policial en el campo, que en algún momento tuvo que intervenir y expulsar a alguno de los espectadores, constantes increpaciones a nuestras jugadoras, incluso
desde fuera del vestuario durante el descanso y al término del encuentro, y, para remate, escolta policial para jugadoras y acompañantes desde la salida del polideportivo
hasta la llegada al autobús, aguantando por el camino insultos y amenazas de estos “aficionados” sorianos.
Miedo e impotencia fue lo que nuestra expedición sintió ese día en Soria. Miedo ante las posibles agresiones físicas que pudieran producirse además de las verbales que
hubo que aguantar, e impotencia de ver como unas niñas, algunas, hijas de los acompañantes, eran constantemente increpadas e insultadas sin poder hacer nada y lo que
fue más lamentable sin que nadie hiciera nada para detener aquello. Un ambiente que de antemano ya se preveía y que se consintió sin más, teniendo como consecuencia
lo ya expuesto.
Flacos favores le hacen este tipo de hechos a nuestro deporte, y alejan del espíritu deportivo lo que debe ser un encuentro entre dos equipos, máxime cuando ambos están
compuestos por jugadoras en formación que deben aprender y sacar lo mejor de los valores positivos que, a través del deporte, pueden adquirir. Pero de esta manera desde
luego que no.
A la indignación, estupefacción y disgusto de padres, entrenadores y acompañantes se unen las de todo el Club Juventud Aranda, que no está dispuesto a que sus
componentes sean los “payasos” de ningún “circo” y sufran de nuevo otra humillación como las ya ocurridas. Por lo que, apoyando las opiniones de nuestros padres y
acompañantes, nuestros equipos no volverán a disputar encuentro alguno en la citada ciudad mientras no se garantice la total erradicación de hechos como los ocurridos.
Ponemos de nuevo estos lamentables acontecimientos en conocimiento de la Federación de Baloncesto de Castilla y León para que se tomen las medidas oportunas y se
exijan responsabilidades a quien corresponda con el fin de que no vuelvan a suceder.